La información y el conocimiento, no son sabiduría.

El Papa Francisco, en el documento Fratelli Tutti, nos pone de manifiesto, que hoy en día existe mucha información de hechos, acontecimientos y conocimientos, que en lugar de constituir una comunicación genuina, nos hacen pensar lo que otros quieren, y nos llevan a la confusión o ilusión de comunicación. Cfr. F.T.: 42-53.

Y si bien se acortan las distancias conjuntamente con esta ventaja, se pierde el derecho a la intimidad, porque cada individuo a través de la comunicación digital se convierte en objeto de miradas anónimas que hurgan, desnudan y divulgan vidas humanas.

Por consiguiente el respeto al otro se hace pedazos y se invade su vida hasta el extremo.

Esto sucede cuando la información es vacía, en ocasiones destructiva y pone a la persona en riesgo de aislamiento, obstaculizando las relaciones interpersonales auténticas.

Esto también favorece formas insólitas de agresividad, de insultos, maltratos, latigazos verbales, descalificaciones, hasta destrozar la figura del otro. Este tipo de información y conocimiento no son sabiduría, porque la verdadera sabiduría supone el encuentro con la realidad, como el sentarse a escuchar a otro, que es lo que caracteriza al encuentro humano, en una  actitud receptiva que recibe al otro y le presta atención.

Lamentablemente el mundo de hoy es un mundo sordo, donde la velocidad y lo frenético nos impide escuchar bien lo que dice la otra persona. Por lo tanto, no hay que perder la capacidad de escucha.

Al desaparecer el silencio y la escucha, convirtiendo todo en mensajes rápidos y ansiosos, se pone en riesgo la estructura básica de una sabia comunicación humana y se impide la reflexión serena que podría llevarnos a una sabiduría común.

Podemos buscar juntos la verdad en el diálogo, en la conversación reposada o en la discusión apasionada. Es un camino perseverante, hecho también de silencios y de sufrimientos, capaz de recoger con paciencia la larga experiencia de las personas y de los pueblos.

La multitud de búsquedas y los datos, no son sabiduría, porque ésta no se fabrica con búsquedas rápidas por internet, ni es una sumatoria de información cuya veracidad no está asegurada. De este modo no se madura en el encuentro con la verdad y las conversaciones giran en torno a los últimos datos, no se presta una debida atención y no se penetra en el corazón de la vida, no se reconoce lo que es esencial para darle un sentido a la existencia.

La abundancia de noticias, declaraciones, o de información, no son sabiduría, porque ver las noticias, navegar en una pantalla nos aleja de la realidad que produce el encuentro real con el otro que es hermano. Porque en el encuentro con el otro, se configura el descubrimiento y jerarquía entre los diferentes bienes, nos permite alcanzar el mejor y más conveniente para nuestras vidas.

La verdadera sabiduría está en la capacidad de escucha y de reflexión serena sobre la realidad. Testimonio de esto, lo encontramos en San Francisco de Asís, porque escuchó la voz de Dios, escuchó la voz del pobre, escuchó la voz del enfermo, escuchó la voz de la naturaleza, y todo eso lo transformó en un estilo de vida. Ese estilo de vida, impregnó de sabiduría a San Francisco porque descubrió que todo está interconectado, porque ese era el sueño de Dios. Aspiremos a ser personas que tengan la sabiduría necesaria para una visión integradora de la realidad; que nos permita ser gente que diseña y construye un futuro donde todos vivamos en fraternidad y amistad social.

Los abrazo, Hermanos Todos en el Señor.

Colaboradores de la Pquia. San Cipriano, y Padre Daniel.

Fuente: LasHerasNoticias.com

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