COLUMNA DE OPINION: “LOS BRASILEROS VIENEN DE LA SELVA”, ARLEQUINES DISFRAZADOS DE ESTADISTAS

En las últimas horas el presidente de la Nación Alberto Fernández ha sido noticia por un hecho que quiso ser una humorada y acabó siendo un papelón (otro más), de quién ejerce la primera magistratura en la República Argentina.

Esta vez el episodio tuvo lugar en el marco de una reunión bilateral que el mandatario argentino mantuvo con su homónimo español Felipe González, quien visitó nuestro país para evitar que una importante empresa ibérica deje de operar en Argentina, dicho sea de paso la salida de empresas que dejaron de invertir y producir en el país es una sangría que parece no detenerse y se traduce en un problema muy concreto, la falta de trabajo.
El incidente tuvo lugar mientras se desarrollaba la habitual conferencia de prensa conjunta que suele brindarse cuando el presidente recibe a un mandatario extranjero.
Alberto Fernández buscó congraciarse con su par español, para lo cual quiso parafrasear al ensayista y poeta mexicano Octavio Paz quien fuera distinguido con el premio Nobel de Literatura, evocando una frase que hace referencia al origen de los pueblos latinoamericanos.
El presidente confundió la frase ´´Los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos´´ atribuida a la célebre pluma mexicana, con la frase de la canción ´´Llegamos de los barcos del compositor argentino Lito Nebbia la cual dice: ´´Los brasileros salen de la selva, los mexicanos salen de los indios, pero nosotros los argentinos llegamos en los barcos´´.
Más allá del yerro poético y sin desmerecer la obra del autor de ´´La Balsa´´, este episodio deja al presidente cómo un chico de secundario que copió mal un machete, pero lo que resulta más lamentable es que Alberto Fernández pareciera no entender que cómo presidente de la Nación su conducta, al igual que su palabra representa a la ciudadanía argentina, no obstante la burrada que en otra persona podría limitarse al ridículo personal, en la boca de un presidente se convierte en una vergüenza nacional.
Pero no podemos sorprendernos, Alberto Fernández parece haber culminado lo que podría catalogarse como un proceso de consustanciación absoluta con el sector más radicalizado del kirchnerismo del que a otrora fuera uno de sus críticos más feroces.
Para no aburrir a nuestros lectores vamos a prescindir del frondoso archivo de contradicciones en las que ha incurrido el presidente y que ya todos conocemos muy bien.
Sólo nos permitiremos plantear una pregunta a modo de reflexión, ¿Por qué la sociedad argentina es tan permisiva con las mentiras y contradicciones de los dirigentes políticos?, ciertamente somos una sociedad bastante laxa cuando se trata de principios.

Mientras el presidente confunde a Lito Nebbia con Octavio Paz y en cualquier momento va decir que ´´El Quijote de La Mancha´´ fue escrito por Piero, en Argentina la situación está cada vez peor, el gobierno y la clase política en general cómo siempre en las nubes de Úbeda Argentina va camino a los 85.000 muertos por COVID-19.
Días previos a la payasada del presidente, toda la atención pública estaba en la fallida negociación con Pfizzer por la compra de vacunas que se diluyó en un mar de acusaciones cruzadas de pedidos de coimas por un lado y exigencias gravosas por el otro.
Uno de los hechos más llamativos de este teléfono descompuesto que lejos de ser gracioso, es macabro ya que aquí se está hablando de la vida y la muerte de miles de personas, fueron los dichos de Santiago Cornejo, titular del fondo COVAX, quien dijo que el gobierno argentino había rechazado la vacuna Pfizzer aunque menos de 24 horas después se desdijo.
c. Estamos inmersos en un mar de dudas y confusión, donde quienes deben aportar calma y claridad sólo crean caos y confusión, siguiendo con las incongruencias y contradicciones no podemos dejar de mencionar el 40% de aumento para Diputados.
La vergonzosa declaración de la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos diciendo que los legisladores argentinos ganaban poco en relación a sus pares de los demás países de la región, en un país con una economía quebrada (los adjetivos calificativos corren por cuenta del lector).
Para concluir, vamos a decir que este país merece algo mejor, no merecemos esto, ni nosotros, ni nuestros padres, ni los que vienen detrás de nosotros, además de vergüenza, da miedo saber que nuestros gobernantes no están a la altura de este gran y maravilloso país, un país que nos pertenece a nosotros y no a estos arlequines disfrazados de estadistas.

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