FRATTELLI TUTTI Carta del Papa Francisco, sobre la Fraternidad y la Amistad Social.

La semana pasada celebrábamos Pentecostés. Fiesta de los dones del Espíritu Santo, en bien de producir la reconciliación con los hermanos y la reconstrucción de los vínculos de la Amistad Social. Es con ese espíritu que comenzamos a partir de esta semana a transitar un camino, con Fratelli Tutti, como norte y estimulo. Síntesis de los primeros tres puntos de la carta.

  1. El Papa nos invita a una Fraternidad Abierta a Amar y Valorar a toda persona, mas allá de la cercanía física, sin importar su origen étnico, religioso, nacionalidad, religión, o cultura, ni en donde se encuentra existencialmente estructurado su pensamiento y orden moral.
  2. Como en su carta sobre Ecología Integral el Papa se inspira en San Francisco de Asís, que se siente hermano de todo y de todos. Hermano del sol, el mar, el viento, pero más aún de los de su carne, de cada ser humano, sobre todo los descartados.
  3. Una Fraternidad sin fronteras. Para Francisco de Asís, la Fidelidad a Jesús, era proporcional a su amor a los hermanos y hermanas. Sin negar su identidad en Cristo, no promueve disputas, sino un fraterno y humilde sometimiento aún con los que no compartían su fe. Impresiona que en aquel tiempo Francisco invitara a evitar toda forma de agresión.

El Papa Francisco se inspiró, para esta carta, en la historia que sintetizamos seguidamente:

Hay un episodio de la vida de Francisco de Asís, que nos muestra su corazón sin confines, capaz de ir más allá de las distancias de procedencia, nacionalidad, color o religión. Ese episodio es su visita al Sultán Malik-el-Kamil, en Egipto, que significó para él un gran esfuerzo debido a su pobreza, a los pocos recursos que tenía, a la distancia y a las diferencias de idioma, cultura, y religión. Este viaje, en aquel momento histórico marcado por las cruzadas, mostraba aún más la grandeza del amor tan amplio que Francisco quería vivir, deseoso de abrazar a todos. La fidelidad a Jesús era proporcional a su amor a los hermanos y a las hermanas. Sin desconocer las dificultades y peligros, san Francisco fue al encuentro del Sultán con la misma actitud que pedía a sus discípulos, que sin negar su identidad, cuando fueran entre sarracenos y otros infieles no promuevan disputas, ni controversias, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios. En aquel contexto violento, era un cambio extraordinario. Nos impresiona que 800 años atrás Francisco mandara a evitar toda forma de agresión o contienda y también a vivir un humilde y fraterno “sometimiento”, incluso ante quienes no compartían su Fe. Él no hacía la guerra dialéctica imponiendo sus ideas, sino que comunicaba el amor de Dios. Había entendido que Dios es amor. De ese modo fue un hermano que despertó el sueño de una sociedad fraterna, porque sólo el hombre que acepta acercarse a otros seres en su movimiento propio, no para retenerlos en su pensamiento, sino para ayudarles a ser más ellos mismos, se hace realmente hermano. En aquel mundo plagado de torreones de vigilancia y de murallas protectoras, las ciudades vivían guerras sangrientas entre familias poderosas, al mismo tiempo que crecían las zonas miserables de las periferias excluidas. Allí Francisco acogió la verdadera paz en su interior, se liberó de todo deseo de dominio sobre los demás, se hizo uno de los últimos y buscó vivir en armonía con todos.

El Papa quiere que historias como esta y otras de tanta gente dedicada nos inspiren. La Paz solo se logra con el incansable trabajo de personas que valoran a los demás, y que quieren ayudar a que cada persona logre ser más como sueñan serlo. Debemos apoyarnos en la experiencia de tantos hombres que quieren superar las discordias y conflictos, no con enfrentamientos belicosos, sino con las sólidas herramientas de la fraternidad y la amistad social.

Los abrazo, Hermanos Todos en el Señor.

Colaboradores de la Pquia. San Cipriano, y Padre Daniel.

Fuente: LasHerasNoticias.com

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