Alberto Fernández y Axel Kicillof preparan campañas de difusión más duras ante la suba de los contagios mientras escala la pelea con el gobierno porteño

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Alberto Fernández y Axel Kicillof

Mientras suben los casos de coronavirus, aumenta la cantidad de fallecidos y se recrudece la pelea con la Ciudad de Buenos aires, los gobiernos de la Nación y la provincia de Buenos Aires endurecerán sus campañas de concientización sobre la pandemia. El presidente Alberto Fernández y el gobernador Axel Kicillof buscan convencer a la ciudadanía de que cumpla las medidas vigentes para evitar los contagios, pero también sumar apoyos en la discusión que el tándem oficialista y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, mantienen en la Justicia por la educación presencial en el AMBA.

Mientras demoran la presentación ante la Corte Suprema en la pelea judicial con la Ciudad por la presencialidad de la educación, en Balcarce 50 tienen almacenada una serie de piezas pre-producidas con distintos tonos, que se lanzan según el nivel de contagios de coronavirus y necesidad de las autoridades de acuerdo a la situación sanitaria general. Unas fueron creadas con el fin de crear mayor alarma; otras son de grado intermedio. También hay opciones para un contexto de mayor apertura.

La serie más resonante fue la titulada “Cuidadanía”, un neologismo entre las palabras “cuidado” y “ciudadanía”. Aunque recibió tantas críticas como elogios internos -en la Casa Rosada algunos la cuestionaron por considerarla “demasiado inocente”; otros sostenían que era “efectiva”-, hubo consenso en torno a su popularidad. Hoy apuntan a lograr un alcance de ese nivel, pero con un mensaje de mayor alarma. “No queremos asustar, pero al final el miedo al virus es lo único que termina funcionando”, dijo una fuente nacional a Infobae.

Actualmente, el área de comunicación institucional de la Casa Rosada tiene en marcha una campaña “conservadora”, es decir, “sin estridencias” -según describió un experto en comunicación del Gobierno-, donde el foco central es el “refuerzo de los cuidados” con los que se insiste desde el principio de la pandemia. Es decir, el aislamiento y la notificación al sistema sanitario y a los contactos estrechos en caso de experimentar síntomas de coronavirus; el cumplimiento de la distancia social y el lavado de manos, etcétera. Esta semana se sumó, en la misma línea, el énfasis en los beneficios de la ventilación, con la campaña de “Las tres C” (por Constante, Cruzada y a 5 Centímetros). “Cada campaña se lanza según el escenario y el clima que se intenta construir”, dijo un vocero a Infobae, sobre una estrategia que calificó como “gradual”.

A partir de la semana próxima, el plan oficial, pergeñado en sintonía con la Provincia -al igual que las recientes medidas de restricción más duras-, es ir un paso más allá y lanzar una campaña “más fuerte” y “realista”. Los motiva la preocupación por la suba de casos ante el diagnóstico de que existe una persistente “falta de conciencia” de la población a partir del relajamiento respecto al año pasado. Buscan no solo un mayor cumplimiento de las medidas sino más cuidados y reparos a la hora de realizar actividades sociales, inclusive en los horarios y lugares en los que están permitidas.

La nueva campaña está guiada, también, por el cálculo político. Desde el fin de semana, cuando llegó a su pico máximo la pelea con la Ciudad por la presencialidad en las aulas, en el Gobierno evalúan el impacto del enfrentamiento en la opinión pública. La pandemia se juega en el año electoral y la pregunta que sobrevuela los pasillos es sobre el ganador. La respuesta, por lo reciente de los acontecimientos, todavía no es certera. Sobre todo porque aún falta que se expida la Corte Suprema sobre la cautelar que presentó Rodríguez Larreta contra el decreto del Presidente.

En Balcarce 50 piensan que el correr del tiempo, la suba de la curva de casos en la segunda ola y la tensión del sistema sanitario les dará la razón. Mientras tanto, harán hincapié en una campaña más dura y pondrán todas las fichas en demostrar que Alberto Fernández tenía fundamentos cuando decretó cerrar las escuelas, frente a la postura moderada del gobierno de la Ciudad, que apunta a mantener la presencialidad en las aulas. Antes, el gobierno porteño había resistido el horario de restricciones nocturnas y, según el oficialismo, incumplió con los controles de las medidas en las calles porteñas.

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Axel Kicillof, Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta (ESTEBAN COLLAZO/)

Fuentes de gobierno dijeron a Infobae que buscarán que la nueva campaña se lance la semana que viene. “Va a tener un tono más duro”, adelantó una fuente. Altos funcionarios y asesores del gobierno nacional y de la Provincia intercambiaban ideas en los últimos días para “darle una vuelta” a la comunicación oficial. Una de las ideas era “comprometer a sectores que no forman parte del Gobierno”, adelantaron en la Nación. Lo harán con cautela. Todavía está fresco en la memoria del oficialismo el escándalo que provocó la ensayista Beatriz Sarlo cuando dijo públicamente y ante la Justicia que desde la Provincia le había ofrecido vacunarse de manera irregular. Luego el gobierno de Kicillof aclaró que era parte de una campaña para promover que la vacunación era segura, en el marco de los cuestionamientos de referentes opositores sobre los riesgos de la vacuna Sputnik V antes de que fuera aprobada en fase 3. Mientras tanto, en La Plata apuntarán a distribuir mensajes “reales”, emitidos por personal sanitario desde centros de salud.

Las piezas institucionales que se publican en radio y TV en general son acompañadas por los planteos públicos de los funcionarios en conferencias de prensa y diálogos con medios. El discurso del Presidente en cadena nacional hace tres semanas, que fue criticado por la falta de contenido (en la oposición aseguraban que “no había dicho nada”); las palabras de alarma de Carla Vizzotti y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, desde la Casa Rosada un domingo por la noche; y las primeras medidas de restricción a la circulación nocturna de 23 a 6 fueron ejemplos de la estrategia “gradual”. “Existía el preconcepto de que no había margen para mayores restricciones. Pero en el AMBA vemos que hay acatamiento, a la noche cierra todo y todos se guardan”, evalúan en Balcarce 50.

Hoy, en la Casa Rosada contemplan la posibilidad de implementar mayores restricciones si empeoran las condiciones sanitarias. Ningún funcionario lo dirá públicamente, por el momento. “La estrategia es ir paso a paso”, ilustró un funcionario. No quieren alarmar “de más”, hasta que no sea estrictamente necesario, para no ofuscar el humor social por adelantado, tanto por las condiciones epidemiológicas, como por el grado de predisposición a la aceptación en la población. Las medidas antipáticas afectan la perspectiva de los ciudadanos, que son, al final de cuentas, votantes en las elecciones de medio término que se celebrarán -si se concreta el acuerdo al que llegó el gobierno con la oposición para posponer las PASO- en septiembre.

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Fuente: InfoBae

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