Iniciamos la semana Santa, domingo de Ramos.

Por el padre Daniel Bevilacqua

Queríamos compartir en este espacio de reflexión espiritual-pastoral, la primera parte de la manifestación de los sentimientos que Jesús despierta en cada persona que es escuchada y atendida por Él. En domingo de Ramos se manifiesta la alegría que nos produce la cercanía de Jesús. En Jesús Dios sale a visitar a su Pueblo, Él quiere acercarnos al Padre de Cielo y a su Reino de Vida y Amor.

El domingo de Ramos abre la celebración de la semana Santa. En todas la Misas del próximo domingo, se recuerda la entrada del Señor en Jerusalén y esto se hace especialmente por medio de la bendición de ramos y la procesión de inicio de la Misa. Aunque este año de pandemia, no podremos realizar la procesión, pero que celebraremos con la intención de hacer descubrir la contradicción que experimentamos en nuestros corazones.

Durante toda la semana Santa los miembros de la Iglesia celebraran los misterios de la salvación realizados por Cristo, en los últimos días de su vida. Estos misterios del amor de Dios por nosotros se hacen actuales, operantes, y eficaces, y por eso la unidad celebrativa de estos días resplandece como el momento culminante de todo el año. Celebremos la semana Santa desde la entrada mesiánica en Jerusalén (domingo de Ramos); hasta celebrar la Pascua de Resurrección (domingo de Pascua).

La cuaresma continúa su curso incluso, hasta el jueves Santo al medio día. A partir del domingo de Ramos se acentúa el clima de penitencia, conversión, y preparación para celebrar los tres días más importantes de los Cristianos Católicos. Sigamos caminando hacia esta celebración con la certeza de que Dios obrará eficazmente en nuestros corazones, de manera que hará de nosotros personas nuevas, llenas de Esperanza, de vida Resucitada, y de herederos de la vida Eterna.

Domingo de Ramos es la apertura a la semana Santa. Vivamos esos días, no como oportunidad de descanso, sino más bien como oportunidad de dejar a Dios entrar en nuestros corazones como entro en Jerusalén. Y permitámosle a Jesús llenarnos de Esperanza y vida Resucitada. Él quiere traernos Vida, y Vida en abundancia.

Queridas hermanas y hermanos nos despedimos deseando que Dios realice eficazmente en todos nosotros la salvación; que nos reconcilia con el Padre del Cielo, da Vida plena a nuestras familias, y nos hace pertenecientes a su Reino. Bendecida semana.

Fuente: LasHerasNoticias.com

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