ESCÁNDALO DE LOS FALSOS APORTANTES: LA DEUDA DE LA TRANSPARENCIA

El bochornoso escándalo que impacta de lleno a “Cambiemos” ha dejado una vez más en evidencia los enormes puntos oscuros que subyacen en torno al financiamiento del sistema político argentino. El descubrimiento, hecho por un medio periodístico, reveló que en la campaña electoral de las legislativas de 2017 figuraban en la nómina de aportantes personas que no habían colaborado económicamente como así también afiliados al pro que no se habían registrado a dicho partido.

La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y Esteban Bullrich festejando el triunfo que lo consagró senador.

Esta gravísima irregularidad mancha la imagen de un gobierno cada vez más debilitado, y se suma a un panorama adverso tanto en lo político como en lo socio-económico, el cual está atravesando una situación extremadamente delicada y que el gobierno parece no ser capaz de controlar… los severos errores en materia económica, que el propio Mauricio Macri tuvo que admitir, así lo demuestran.

Volviendo a los falsos aportantes hay que decir que el financiamiento de la política es una zona oscura desde siempre, sin ir más lejos este año prescribió la causa del tristemente célebre Antonini Wilson un narcotraficante colombiano que supuestamente aportó dinero a la campaña de Cristina Kirchner en 2007, esta grave acusación quedará como una incógnita ya que en más de una década la justicia no pudo echar luz sobre este asunto. La gobernadora Vidal ante esto le pidió la renuncia de María Fernanda Inza secretaria legal y técnica de su gobierno y tesorera del PRO Pero es insuficiente dada la gravedad de los acontecimientos, no basta cambiar los nombres, lo que hace falta es transparentar el sistema y para eso es necesario reformarlo profundamente, y esa es la deuda de la clase política, una deuda de transparencia.

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